5 Habilidades para educar a tu hijo con inteligencia emocional

Este post es sobre un término que está muy de moda, la Inteligencia Emocional. Te contaré lo que es y como puede ayudarte en el día a día para que haya armonía en tu hogar. Además de las 5 habilidades que  puedes utilizar para educar a tu hijo con inteligencia emocional.

Hoy día vivimos con prisas, sin tiempo, y  supongo que para ti el tiempo es tan valioso como para mí, y no quieres perderlo discutiendo, peleándote con tu hijo, reclamándole que sea responsable, repitiendo las cosas una y otra vez. ¿Quieres que en tu hogar haya paz y tranquilidad?

Hoy quiero contante como la inteligencia emocional cambio mi forma educar y la de muchos padres, haciéndonos  más conscientes de las situaciones del día a día tanto con las parejas como con los hijos.

Para ello como padre o madre te recomiendo que trabajes con tus propias emociones y las de tu hijo de una forma inteligente, constructiva, positiva, respetando sus necesidades biológicas y sus sentimientos.

No se trata de ser el padre o la madre perfecta ya que eso lleva mucha presión, pero sí de hacerlo lo mejor que puedes. Como padre o madre estas para ayudarle y acompañarle, apoyarle y guiarle en su camino. Además es gratificante aprender de ellos y con ellos y ser mejores personas día a día.

Por ello, si tu objetivo es el esforzarte en conseguir una educación emocionalmente inteligente, siendo el resultado vivir en un familia armoniosa donde hay diálogo, que tu hijo sea un adulto seguro de sí mismo, fuerte y positivo, autodisciplinado, responsable y feliz, sigue leyendo.

A día de hoy puede que te parezca un objetivo imposible, sin embargo esto es como una carrera de fondo, si comienzas con pequeños pasos y cambios día a día, los resultados llegan, te aseguro que llegan. He visto como muchos padres, han mejorado su relación tanto con sus hijos como entre ellos.

Y ahora pensarás….

Ya ya, con el carácter que tiene mi hijo es muy difícil. Sabemos que algunos niños nacen con temperamentos más dificiles y otros los adquieren a través de  las situaciones dolorosas que han vivido o están viviendo.

Puede que estés viviendo una situación difícil con él o quizá no te sientas seguro de la forma que lo estas criando y vas probando,  actúa de forma descontrolada ante algunas situaciones o tiene rabietas intensas etc.

Sea como sea, nunca es tarde para aprender nuevas aptitudes emocionales y sociales y así mejorar el ambiente de tu hogar y preparar mejor a tu hijo para el futuro. Para ello es importante que en tu casa se valore la consideración y el respeto por los sentimientos de los demás y que esos valores se pongan en práctica.

“ La educación y el ejemplo comienzan en casa”

Antes de nada  quiero contarte,

¿Qué es la inteligencia emocional?

Es la capacidad para identificar, entender y manejar las emociones correctamente, de un modo que facilite las relaciones con los demás, la consecución de metas y objetivos, el manejo del estrés o la superación de obstáculos.

A continuación te introduzco a,

Las 5 habilidades para educar a tu hijo con inteligencia emocional:

1. Se consciente de tus sentimientos y de los de tu hijo

A veces puede resultar difícil ser consciente de los sentimientos que tiene uno ya que no sabe lo que está sintiendo y además resulta complicado describirlo con palabras.

Muchos niños que tienen problemas de conducta les resulta complicado calificar adecuadamente sus sentimientos. A veces confunden enfado con furioso, irritado con triste, orgulloso con satisfecho etc.

Si eres capaz de reconocer tus sentimientos, la posibilidad de controlarlos en mucho mayor. El cómo te sientes repercutirá en tu entorno más cercano y en tu forma de actuar, de expresarte tanto verbal como no verbal. Por ejemplo si te sientes triste, actúas de forma retraída, no sonríes o no hablas, hace que el futuro lo veas con pesimismo, estas decaído, te faltan ganas para hacer cosas, etc.

Además, es importante ser consciente de los sentimientos de otras personas, como tu hijo, tu pareja, tus padres… para saber como interactuar con ellos. Por ejemplo si quieres pedirle a tu hijo que colabore con alguna tarea o  colabore con  alguna responsabilidad en casa, te puede ayudar el saber cuál es su estado de ánimo en ese momento ya que su actitud será diferente si está enfadado o preocupado, o si está feliz y contento.

2. Empatiza y comprende el punto de vista de tu hijo

La empatía es la capacidad de comprender los sentimientos de los demás. Algunas personas tienen más facilidad que otras para expresar con palabras sus sentimientos.

Como padre o madre desarrollar esta habilidad es importante ya que te permite acercarte más a él, saber qué es lo que puede estar pensando o le preocupa, como actúa ante una situación o problema, etc.

Por ejemplo cuando tu hijo (a partir de los 7 u 8 años tiene mayor capacidad de negociar, ser más tolerante, etc. A pesar de pasar por altibajos cuando uno es adolescente) se pelea con su hermano, primo, hermanastro o amigo, puede que en ese momento no tengan una perspectiva mutua  de lo que sienten ambos. Para ello, en ese momento se les puede hacer conscientes de lo que siente cada uno y se darán cuenta que verdaderamente ninguno tenía ganas de hacer daño al otro.

3. Actúa de forma positiva ante los impulsos emocionales y de conducta y regulalos

La capacidad de pensar, de planificar, de afrontar los problemas, tomar decisiones y otras actividades cognitivas pueden ser favorecidas o entorpecidas por nuestras emociones.

Las habilidades emocionales como el entusiasmo, la constancia y la perseverancia  ante las adversidades son estímulos para el éxito.

Hay estudios que han confirmado la correlación entre algunas habilidades emocionales  y el desempeño futuro de una persona.

Como el llamado Test de la Golosina realizado en los años setenta por Walter Mischel. Este psicólogo planteó a unos niños de 4 años el desafío de tomarse una golosina inmediatamente o esperar unos veinte minutos hasta que el investigador volviera a entrar en la habitación cuando recibirían dos golosinas.

Doce años después, se demostró que aquellos niños que habían tenido el autocontrol emocional necesario para conseguir un beneficio mayor eran más competentes socialmente, más emprendedores y con mayor capacidad de afrontar las frustraciones de la vida. El hecho de ser capaces de esperar se relacionaba con un grado de mejores resultados psicológicos y de conducta.

Otro aspecto del autocontrol es la habilidad de moderar la reacción emocional que tiene uno ante una situación. Por ejemplo si tu hijo ha expresado sus sentimientos gritando, desafiándote, puede que reacciones de forma negativa, a veces entrando en la espiral de gritos.

Si él se encuentra fuera de control, lo que quieres es que pare y puede que eleves la voz y esto hace que el nivel de ansiedad en lugar de reducirlo provoca el efecto contrario. Para poder enseñar a tu hijo a controlar esos impulsos acompáñalo emocionalmente, porque no olvides que primero tú has de ser su ejemplo.

4. Plantea objetivos positivos y haz un plan

En general, todo lo que hacemos los padres  y los hijos está orientado a alcanzar un objetivo. Como padre o madre es importante que te traces objetivos e ir mejorando a la hora de fijarlos  y planearlos.

La mejor forma de logarlo es a través de la observación de tus propias reacciones, haciendo un seguimiento de lo que has intentado hacer, de los resultados, y que puedes hacer para mejorarlos.

Con la vida tan acelerada del día a día, a veces te pierdes la oportunidad de extraer las lecciones que tus propias reacciones te dan. Estás tan ocupado que parece que la autoreflexión parece improductiva, pero es parte fundamental para educar emocionalmente a tu hijo.

Puedes enseñarle a establecer objetivos, un plan de acción para conseguir sus metas y ayudarle en el análisis de sus propias reacciones. Por ejemplo si tu hijo es adolescente  y te ha mentido a cerca de donde ha estado; en lugar de ir a casa de un amigo a dormir tal y como te dijo, se ha ido a cenar con sus amigos, quizá tu primera reacción sea enfadarte y castigarle. Pero si al contrario, estableces un objetivo antes de reaccionar, como inculcarle que sea sincero y que se comunique con libertad, seguramente él actuará de distinta forma.

Para él también es importante saber establecer un objetivo adecuado (ir a cenar con sus amigos) y trazar un plan efectivo (explicar las razones por las que quiere ir a la cena y establecer junto contigo un horario de regreso, etc). Así fomentarás el dialogo y una comunicación adecuada y dejará de mentir o evitar compartir contigo situaciones  por miedo a tus reacciones.

5. Utiliza las habilidades sociales positivas para las relaciones

Es importante saber tratar de forma efectiva con los demás, para ello se necesitan habilidades sociales como la comunicación y la resolución de problemas. Son aptitudes importantes que deben de desarrollar tanto los padres como los hijos.

Como padre o madre quieres que en tu familia haya armonía, que tu hijo se desenvuelva bien en la escuela, en un futuro trabajo y en la sociedad.

Para ello es importante aprender a escuchar a los demás, a pedir el turno de palabra, a llegar a acuerdos, a crear consensos, a declarar tus propias ideas, que  te ayudan a desenvolverte mejor en un grupo.

Las aptitudes sociales también incluyen la habilidad de resolver problemas interpersonales y saber hacer elecciones sensatas y responsables en la vida diaria, así como la habilidad de saber recuperarse de forma constructiva ante problemas y obstáculos de la vida.

En tu familia, las reuniones familiares, el periodo de vacaciones, o el planear las actividades del fin de semana pueden ser un buen momento para poner en práctica estas habilidades.

Es una ocasión para que todos los miembros expreséis vuestra opinión, y establecer turnos de palabra, para tratar de llegar a un acuerdo con el objetivo común que todos lo paséis bien. Todo ello conlleva  un proceso, ya que a veces la decisión mayoritaria no es de gusto para todos, y ahí tendrás que ayudar a tu hijo a gestionar eso momento de desilusión  y ayudarle a concentrar su atención en una actividad futura que disfrutará la próxima vez.

Resumiendo, lo que es bueno para ti, es bueno para tu hijo. El proceso realizado por ti y los progresos que realizas también afectan positivamente tu hijo.

Para ello, es importante, ser consciente de los sentimientos y practicar el autocontrol, la orientación hacia un objetivo trazando un plan y la empatía. Además el saber tratar de forma adecuada con los demás,  desarrollando habilidades sociales, a través de una comunicación efectiva y  la resolución de problemas.

¿Te animas?

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Disfruta y se ejemplo.

Un abrazo,

Miren

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